EVA PERÓN Y LA HORROROSA HISTORIA DE LA LOBOTOMÍA

Evita

 

La lobotomía, tuvo su auge hacen unos 75 años, sobre todo en EEUU. Años más tarde un psiquiatra la describió como “meter una aguja en el cerebro y agitarla”. En 1955, el méd. argentino Daniel Nijensohn, prof. de la Univ. de Yale, en Infobae.com, dio detalles de la operación que habría sufrido Eva Perón en 1952: “Radiografías de cráneo muestran imágenes consistentes con agujeros de trepanación”, explicó.-
En aquellos tiempos, la lobotomía llegó a ser considerada una cura mágica. Para llevarla a cabo se utilizaba un aparato médico consistentes en un par de barras de acero de 8 cm, con un mango de madera.-
En un momento, las barras representaron lo más avanzado de la ciencia psiquiátrica. Eran los instrumentos quirúrgicos para la lobotomía, también conocida como leucotomía, una operación que era considerada como una cura milagrosa para una variedad de enfermedades mentales.-
Una publicación de los EEUU, The New York Times, informó oportunamente, que supuestamente la Sra. Eva Perón había sido sometida a una lobotomía en 1952 para aliviarle el dolor provocado por el cáncer avanzado que finalmente le produjo la muerte, donde se detallaba que la intervención había sido dirigida por un médico argentino, profesor de la Universidad de Yale.-

lobotomía“Estas horripilantes cosas eran instrumentos de lobotomía. Nada sofisticado”, explicó la archivista Lesley Hall, describiendo la imagen.-
Neurocirujanos argentinos residentes en el exterior se hicieron eco de las declaraciones realizadas por el doctor húngaro George Udvarhely, que afirmó en 2005 haber participado de una lobotomía realizada a “Evita” entre mayo y junio de 1952.-
Nijensohn, que había conocido a Udvarhely (ya fallecido ) y calificado como “un hombre distinguido y reconocido en la especialidad”, decidió que era momento de encabezar una investigación sobre un “tema tan interesante” como “las conclusiones que fueron logradas”.-
El equipo encabezado por Nijensohn comprobó que el neurocirujano húngaro trabajó en Buenos Aires entre los años 1948 y 1953 en el instituto Costa Buero, “dirigido por Raúl Matera y Ramón Carrillo, dos médicos muy próximos al entorno de Perón”.-
“Ahí comenzamos a buscar reportes históricos y documentos, a contactar a contemporáneos y sobrevivientes y una cosa nos llevó a la otra”, contó el neurocirujano. De esta manera tomaron conocimiento de la existencia de radiografías hechas al cuerpo en 1955 -ya momificado por el doctor español Pedro Ara- a pedido del gobierno militar que derrocó a Perón.
“Los militares de la llamada Revolución Libertadora querían confirmar la identidad del cuerpo comparando estudios dentales que estaban en posesión de odontólogos que habían tratado a Eva Perón”, continuó su relato Nijensohn.-
Sin embargo, el equipo de investigación no logró acceder a las placas del cráneo -vitales para comprobar la realización de la lobotomía-, pero sí a otras de “las extremidades, el abdomen y el torso, que mostraban la metástasis del cáncer, muy avanzado”. Lo más buscado por los especialistas se presentó de manera inesperada: “En 1997 vimos una pélicula hecha por Tristán Bauer y allí se podían apreciar radiografías del cráneo de Eva Perón colgadas en un negatoscopio”.-
Utilizando “técnicas simples de computación de las imágenes congeladas, agrandamos la toma con contraste y brillo y para nuestra sorpresa las radiografías laterales del cráneo mostraban dos imágenes circulares radiolúcidas, exactamente lo llamado sutura coronal, o sea la parte del cráneo donde se practicaba la cirugía referida”.-
Nijensohn reconoció que este descubrimiento “dio un gran ímpetu a la investigación”, ya que “las pruebas radiográficas comprobaban las declaraciones del médico húngaro”. Consultado sobre las conclusiones definitivas que permiten ser inferidas de estas nuevas pruebas, el especialista argentino aclaró lo siguiente: “El único modo de probar fehacientemente que Eva Perón fue sometida a una lobotomía prefrontal sería exhumar los restos, estudiar el cráneo y comprobar la existencia de dos agujeros. Esto es imposible ahora y hasta absurdo. Quizá es algo que se dejará para la historia futura, pero lo más objetivo que tenemos son las radiografías del cráneo, que muestran dos imágenes circulares consistentes con agujeros de trepano”.-
El paso siguiente de los neurocirujanos argentinos que realizaron el trabajo investigativo fue ubicar al médico que realizó la compleja operación. Nijensohn reveló que se trató del doctor James Poppen, “muy conocido y famoso por ser especialista en hacer operaciones de lobotomía prefrontal”.-
“Poppen murió en 1978, pero contactamos a una de sus instrumentadoras que vive en Chile, la señorita Malena Riquelme, quien confirmó que Poppen estuvo un mes en Buenos Aires en el otoño del 52 y que operó a Eva. Esto fue corroborado con colegas suyos de Bostón (donde trabajaba Poppen) y figura en algunas publicaciones”, concluyó Nijensohn.-
El destacado galeno argentino, nacido en Mendoza y radicado hace 40 años en los Estados Unidos, cree que Eva Perón “no tuvo conocimiento” del tratamiento al que fue sometida. “La medicina en esa época era muy paternalista y no se comunicaba con los pacientes como ahora, no creo que se le haya informado de la lobotomía y sus consecuencias”, precisó, al tiempo que llamó la atención sobre cómo “este secreto, que no fue nada más profesional, sino de Estado, pudo mantenerse tantos años, pese a la gran cantidad de personas involucradas”.-
Nelson Castro en una publicación titulada “Los últimos días de Eva, historia de un engaño” expresa explícitamente que también “A Evita la engañaron con el cáncer”.-
En el mismo manifiesta que según informes de la CIA “ella nunca se enteró: que fue operada por un cirujano de ese país”.-
Nijensohn explicó que “la operación se indicaba y se usaba en esa época para tratar dolor por el cáncer, para enfermedades psiquiátricas y para calmar la ansiedad, la agitación y la belicosidad”. En los años 50 “era el último grito de la moda”.-
El primer indicio de que algo serio aquejaba a “la abanderada de los humildes” se reveló 9 de enero de 1950 cuando se desvaneció durante un acto en el sindicato de taxistas. Su médico personal, Oscar Ivanissevich, que era también ministro de Educación, diagnosticó apendicitis aguda y decidió operarla.-
Un mes después de la internación reinició sus actividades, redoblando sus esfuerzos. De nada sirvieron las recomendaciones de Ivanissevich para que descansara.-
Aparentemente Ivanissevich , quizá por haber hecho un diagnóstico erroneo (apendicitis) terminó renunciando como médico y como ministro.-
Oscar Ivanissevich fue, primero, en 1946, fue Secretario y luego Ministro de Educación. En lo político representaba el ala derecha del peronismo, pues era abiertamente nacionalista, intentando vincular la doctrina peronista con el esquema “ Dios, Patria, familia, hogar”, que era el eslogan de la ultra derechista Alianza Libertadora Nacionalista, seguidora de Perón. Ivanissevich trató en sus tiempos de desarticular a la Federación Universitaria Argentina (FUA) con métodos “no mu y sanctos”, pero sin éxito.-
En relación a las consecuencias de la lobotomía prefrontal, Nijensohn aclaró que “más que quitar el dolor, quitaba la reacción emocional al mismo, que hacía del paciente un poco infantil, inexpresivo”.-
En ese sentido, el neurocirujano mendocino afirmó que “todos los relatos de ella, incluso de gente que la vio y que escribió sobre sus últimas seis u ocho semanas de vida, describen una situación compatible con lo que hoy diríamos que corresponde a un lobotomizado”.-
“Mi esperanza es que haya obtenido suficiente alivio de este terrible dolor que la aquejaba por las múltiples metástasis de su cáncer, que vimos en las radiografías de las extremidades, torax y abdomen”, señaló
La investigación encabezada por Nijensohn fue publicada en inglés en la prestigiosa World Neurosurgery y también hay una versión en castellano en la Revista de Neurocirugía Funcional, Estereotáxia, Radiocirugía y Dolor (Neurotarget).-

eva y la lobotomía                                      En la imagen se aprecian los lugares donde prosiblemete le practicaron la horrible logobtomá

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