LA NASA PROBÓ UN COHETE CON UNA GRAN POTENCIA, PREVISTO PARA LLEVAR EL HOMBRE A MARTE

La NASA efectuó esta semana el segundo y último ensayo en tierra de un tipo de cohete que se usará en el futuro Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), que se prevé será utilizado para enviar misiones tripuladas a Marte. Este cohete de 54 metros, colocado horizontalmente sobre el terreno, funcionó durante dos minutos quemando 5,5 toneladas de combustible por segundo, mientras más de 500 equipos de registro capturaban numerosos datos para ser analizados en los próximos meses.

La prueba, que tuvo lugar en un campo de ensayos de Orbital ATK Propulsion Systems en el estado de Utah, se realizó con una hora de retraso debido a un problema en una de las computadoras.-

El encendido del cohete se realizó a baja temperatura para simular un lanzamiento en invierno, con temperaturas bajo de cero, para lo cual fue necesario enfriar el motor durante varias semanas.-

Un primer ensayo había sido realizado en marzo de 2015 con temperaturas cálidas para simular un lanzamiento realizado desde Florida.-

Se prevé que el futuro sistema de lanzamiento de la NASA esté equipado con dos de estos cohetes, que son una versión más moderna y potente de las que se utilizaron en el pasado para los transbordadores espaciales.-

Un comentario sobre “LA NASA PROBÓ UN COHETE CON UNA GRAN POTENCIA, PREVISTO PARA LLEVAR EL HOMBRE A MARTE

  1. Estados Unidos se ha quedado temporalmente sin motores rusos RD-180 para sus cohetes Atlas V. Paradójicamente, la iniciativa no ha sido una respuesta del Kremlin ante las sanciones del gobierno norteamericano por la situación en Ucrania, sino que se debe a la lucha abierta surgida entre las empresas estadounidenses ULA y SpaceX.
    ULA, un consorcio de Boeing y Lockheed Martin, es la encargada de fabricar los cohetes estadounidenses más potentes en servicio, el Delta IV y el Atlas V. Gran parte de los beneficios de ULA se derivan de los jugosos contratos firmados con el Pentágono para lanzar satélites militares. Y, lógicamente, SpaceX quiere su parte del pastel. Una vez asegurada una amplia cartera de contratos civiles (tanto con compañías privadas como con la NASA), la compañía de Elon Musk ha decidido recientemente demandar al gobierno norteamericano para que SpaceX pueda competir con ULA en la adjudicación de estos contratos de defensa. En concreto, el objetivo de Musk es el contrato firmado en diciembre de 2013 entre ULA y la USAF en virtud del cual los militares comprarán a ULA 36 nuevos cohetes para los próximos años. Este contrato ha dejado totalmente al margen a SpaceX a pesar de que esta empresa está llevando a cabo los procesos de certificación de la Fuerza Aérea para su cohete Falcon 9 (proceso que, dicho sea de paso, no ha completado todavía).
    De acuerdo con SpaceX, esta situación de monopolio provoca que cada lanzamiento de un Atlas V o un Delta IV salga de media por unos 400 millones de dólares, una cifra que hacen de estos cohetes los más caros en servicio. Y no sólo eso. Mantener la infraestructura asociada cuesta mil millones de dólares al año independientemente de la tasa de lanzamientos, unos precios que SpaceX está convencida de que puede reducir drásticamente. La agresiva iniciativa de SpaceX ha traído como consecuencia el que los tribunales hayan paralizado temporalmente la importación de motores RD-180 para los cohetes Atlas V. La decisión judicial no afecta a los motores encargados antes del 30 de abril, por lo que los cinco motores RD-180 que deben ser enviados a los EE.UU. durante este año llegarán a su destino según lo previsto.

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